SALUDO A SU SANTIDAD
Estimada Mar Castro:
Mi Nombre es Rafael Marcos Pardo, Titulado superior en Protocolo y
Relaciones Institucionales. El motivo de este mail es para intentar salir
de dudas y no chocar con mi reacción de una persona joven que lucha y
defiende día a día los intereses del protocolo y las Relaciones
institucionales.
Una vez extraída toda la documentación que he examinado visualmente en un
DVD que me ha facilitado la televisión de Galicia, me he dado cuenta que
por una vez debemos de aislar política de institucionalidad, creo que
cuando una persona representa a un país, da igual las ideas e ideologías
que tenga debe de cumplir con los usos y costumbres de un país al que
visita o al que recibe. Recordemos el famoso Recibimiento al El Rey Don
Juan Carlos saludando según la tradición maorí a Kura Moheahu, miembro de
la Comunidad Maorí o la reciente entrevista de Ana Pastor al Presidente de
Irán que respetuosamente cumplió cubriéndose con un velo durante la
entrevista.
En el recibimiento como jefe de estado, no como máximo represéntate de la
Iglesia Católica, en el aeropuerto de Lavacolla hubo un descontrol
absoluto a mi forma de entender el Protocolo Institucional. Solamente Don
Francisco Vázquez embajador de España en el estado Vaticano y la
representación de la Institución Militar realizaron el saludo riguroso que
ha marcado siempre la institución Vaticana.
Ahí es donde quiero llegar, el protocolo debe ser una herramienta que
armonice este tipo de situaciones, a veces por tiempo, porque se
desconoce, o quizás por que se da por supuesto, pasan estas cosas. De lo
que no nos acordamos es que estos pequeños detalles llevaban hace muchos
años a los países a la guerra, debido a una falta de respeto y deshonor a
un país.
También es verdad que si una persona no comulga con las ideas políticas y
personales no las debe de mostrar en público sobre todo cuando representa
a una Nación, o es, que Teodoro Obiang fue recibido en España porque
comulgamos con su misma política?
Perdone mi extensión, se que debería haber sido más breve pero de esta
manera creo que se entiende mejor. Espero pueda resolverme la duda.
Reciba un cordial saludo.
Rafael Marcos Pardo
Estimado Rafael:
El desconcierto que se desprende de sus palabras se sustenta en el inadecuado saludo practicado a Su Santidad con motivo de la visita que realizó a Santiago de Compostela el 6 de noviembre del pasado año.
El Papa fue recibido a pie de escalerilla por los Príncipes de Asturias con el preceptivo besamanos indicado para la máxima autoridad eclesiástica de la Iglesia católica, consistente en la intención (simulación) de besar el anillo papal sin que éste llegue efectivamente a ser rozado por los labios de la persona que lo realiza.
Las autoridades civiles, militares y religiosas ofrecieron su cumplido al Santo Padre, en la tribuna habilitada para el acto de recepción a pie de pista, de distinta manera. Iniciaron la salutación los dirigentes civiles, encabezados por el vicepresidente del gobierno, el Sr. Rubalcaba, al que seguían el presidente de la Xunta de Galicia, Sr. Feijóo, los ministros de Justicia y Fomento, Sres. Caamaño y Blanco, etc.
De todos los dirigentes, civiles, que desfilaron para ofrecer su cumplido al Sumo Pontífice, únicamente el embajador de España en la Santa Sede, D. Francisco Vázquez, avezado conocedor de Benedicto XVI e impulsor de la visita de Su Santidad a Galicia, ofreció el besamanos como muestra de respeto a tan ilustre invitado. Las autoridades militares y religiosas, cumplieron escrupulosamente el saludo recomendado para la dignidad eclesiástica.
Estoy totalmente de acuerdo con usted en que debe haber una clara distinción entre las ideas personales de cada uno y la ideología política que sigamos o representemos. El cargo que ejercemos lleva inherente una serie de supuestos que debemos cumplir (por ejemplo, ofrecer el saludo adecuado a las distintas autoridades que asisten a un acto) con independencia de que estos se ajusten a nuestros gustos, credos o ideario que nos caracterice. La simpatía o animosidad que sintamos con distintas personas/personalidades no debe interferir en el tratamiento, correcto, que se les ofrezca.


