DÓNDE COLOCAR LA TELEVISIÓN EN UNA CASA COMPARTIDA
En muchas ocasiones recurro a un DEPENDE como respuesta a las preguntas que se me formulan, lo cual invita a que me digan “qué gallega eres”. Por supuesto que soy gallega y presumo siempre que puedo de mi procedencia pero esta gran palabra, depende, se interpreta erróneamente. Me explico. La contestación a su interrogante no es un simple si o no, está condicionada por múltiples factores. Por ejemplo, ¿cuál es la procedimiento en torno a otros medios, tales como equipo de música…? ¿Qué normas rigen en la casa en este aspecto? ¿Por qué no hay televisión en la vivienda? Porque pactaron que cada uno tenga la suya o, por el contrario, no se ponen de acuerdo en la decisión a tomar…
Conocer las costumbres del país en el que actualmente vive su hijo y las relaciones que predominan entre los distintos habitantes de un mismo edificio, y entre el vecindario, son importantes para integrarse en la comunidad.
En definitiva, su hijo en función de la incipiente confianza o relación que mantenga con los residentes de la vivienda decidirá si consultar la ubicación del electrodoméstico o bien inclinarse él mismo por la localización más adecuada o la más habitual o extendida en estos casos. Su decisión también dependerá que el uso que quiera darle a la televisión y de su nivel de socialización con el resto de compañeros, puesto que si su intención es ver la televisión frecuentemente, el colocarla en su habitación le obligaría a estar en ella en lugar de entablar conversación con el resto de habitantes de la casa.


