SOBRE EL USO DE LAS GAFAS DE SOL EN EL INTERIOR
Entiendo perfectamente su pregunta. De hecho, uno de mis empeños consiste en hacer ver a los responsables de las distintas cadenas de televisión la necesidad de recurrir al asesoramiento de un profesional experto en protocolo en la emisión de los espacios que ofrecen las distintas programaciones televisivas para controlar los mensajes, sobre todo no verbales, que lanzan los sujetos participantes en los mismos. Protagonistas que no miran a la persona a la que se dirigen; individuos cuyo vocabulario se ve dominado por los insultos y/o gestos soeces; mujeres y hombres que muestran descaradamente su ropa interior; sujetos que desconocen las mínimas normas de educación en la mesa… son solo algunos ejemplos de los muchos que podría citarle.
El objeto de las gafas de sol es proteger los ojos de la luz solar y de las radiaciones ultravioletas, conocidas como gafas de sol de propósito general, que sirven además como complemento al vestuario. En muchas ocasiones, su utilización se rige por un factor estético o por los mandatos de la moda, en cuyo caso hablaríamos de gafas de sol cosméticas (aquellas con cristales de colores no oscuros). Otra categoría de este tipo de lentes son las especiales, con un alto índice de protección y utilizadas mayoritariamente en la práctica de actividades deportivas.
Ciñéndome a su pregunta, únicamente es oportuno su empleo en sitios al aire libre. El hecho de que usted vea a personajes televisivos que recurren a este complemento en lugares cerrados responde a sus deseos de no ofrecer un rostro sin maquillar, poco descansado, ojeroso… lícitas razones que, sin embargo, ofrecen mensajes erróneos en cuanto a su correcta u oportuna utilización.
Otro cuestión es que por razones de salud la persona necesite usar gafas de sol. Imaginemos el caso de una persona con algún problema ocular, o algún grado de fotofobia (muchas personas invidentes también usan gafas de sol). En ese contexto, el accesorio no tiene un sentido cosmético, sino un uso médico, en el que, como ocurre con todos los problemas de salud, su uso está más que justificado.


