FESTIVALES FIN DE CURSO
Estos días se celebran miles de festivales Fin de curso en otros tantos colegios a lo largo y ancho del territorio español.
Niñas y niños de todas las edades ofrecen ilusionados, felices y nerviosos sus habilidades oratorias, musicales, instrumentales y teatrales a unos progenitores emocionados y orgullosos.
Los padres, abuelos y demás familia que acuden a presenciar las actuaciones de sus retoños encuentran elogiable la organización y ejecución del evento. Sin lugar a dudas, el esfuerzo del entregado maestro por conseguir que sus “chicos” den lo mejor de sí es del todo admirable,una encomiable labor.
Nuestros vástagos se esmeran para un día tan especial llegando a convertirse en auténticos presentadores, cantantes, músicos, bailarines y actores merecedores del mayor reconocimiento.
Lamentablemente, el desarrollo del acto no es tan excelente como se predica; murmullos incesantes en la sala; voces altisonantes presentes a lo largo de la actuación; conversaciones inoportunas e inapropiadas en un contexto en el que el silencio, las sonrisas, la emoción y los aplausos deberían imperar.
Mascado de chicle, con su consiguiente globito, explosión incluida, recorriendo abierta y públicamente bocas que no emiten las sonrisas esperadas; sujetos posicionándose en el primer espacio privilegiado que encuentran sin importarles si su presencia en tan injustificado lugar molesta a decenas de personas situadas tras él; múltiples “schussssss” demandando un silencio que el portador de tan inefectivo método no practica, son ejemplos de acciones irresponsables.
Acudamos al Festival con la animosa intención de que nosotros y el resto de los presentes gocemos de nuestros hijos y su buen hacer.
¡Disfruten la velada!


