ETIQUETA EN LA RED
Netiqueta, o etiqueta en la red, responde al conjunto de normas básicas que regulan el comportamiento de los usuarios en el ciberespacio. Estas reglas pueden ser de carácter general, o aplicadas a los foros, blogs, mensajes y grupos sociales. Las personas que participan en la comunicación telemática determinan el código de actuación a seguir.
El ser humano no puede no comunicarse. En los últimos años el canal de transmisión de la información ha variado considerablemente merced al vertiginoso crecimiento que ha experimentado internet y a la profusa afluencia a los múltiples servicios que ofrece, lo que ha propiciado una modificación en la forma de relacionarse los consumidores de este potente mundo digital.
El correo electrónico y las redes sociales ocupan una parte importante de nuestro tiempo y actividad, personal, social y empresarial. A través de ellos nos presentamos, transmitimos conocimientos, proyectos, pensamientos y nos promocionamos. Es un poderoso medio a través del cual establecemos nuestra comunicación.
Los millones de usuarios que nos conectamos a diario debemos conocer las recomendaciones acerca del funcionamiento de este pujante cosmos digital. Únicamente se conocen escuetos consejos sobre el comportamiento adecuado en la interacción humana que se produce a través de este medio telemático. Normas, no escritas y facultativas, que inciden positivamente en la diferenciación de nuestros perfiles, la construcción y mantenimiento de la imagen de marca así como la elaboración de la reputación digital.
Entre las distintas recomendaciones que integran la etiqueta en la red, destacan la concisión y la precisión como características que deben protagonizar el escrito; la ubicación del tema a comunicar, que a su vez determinará la prontitud en la respuesta, que debe ofrecerse siempre; la protección de la identidad de los contactos, premisa que coayuda a proteger la seguridad de los destinatarios; y, la programación de la firma en un contexto formal o la relajación de ésta en una situación informal.
Tener siempre presente que nuestros escritos hablan por nosotros exige controlar el lenguaje empleado, no usar palabras argot, abreviaturas irreconocibles o sustituir letras por sonidos; respetar las normas de ortografía y sintaxis; emular los formatos tradicionales de la carta escrita, que incluye saludo, desarrollo y despedida; escribir en mayúsculas cuando las reglas del idioma en que se escriba así lo dicten, lo que evitará ofrecer una imagen descuidada o apática; no recargar el texto con fondos llenos de imágenes o colores, que únicamente conseguirá ralentizar la descarga de archivos; y, recurrir al uso de emoticones y acrónimos de forma puntual y únicamente en situaciones desenfadadas.
Ofrecer el tratamiento que nos gustaría recibir, pensar antes de escribir, releer el mensaje antes de enviarlo y mostrarse indiferente ante un intento de agresión humanizan nuestra relación en la web.
El respeto dado se convierte en respeto debido. Nunca digas vía online aquello que no te atreverías a decir en un cara a cara. Eres responsable de tus palabras.
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